Reglamento de circulación

Distancia de seguridad, norma vital

distancia-seguridad

Un reciente estudio realizado por la compañía Goldcar ha establecido que una de las asignaturas pendientes del conductor medio español es aprender a respetar la distancia de seguridad. Sí, ésa que tanto nos suena de oídas, pero ¿en qué consiste, cómo se mide y qué consecuencias puede traernos ignorarla?

La variable imposible

El principal motivo de que la distancia de seguridad sea algo tan desconocido, a pesar de que todos los libros de autoescuela hablan de ella, es que puede adquirir infinitas medidas. Su objetivo es evitar que la distancia de detención de un vehículo sea inferior al espacio entre éste y el que va delante. Para refrescar teórico, te recuerdo que está formada por la suma de dos cifras: DISTANCIA DE REACCIÓN (cuántos metros recorre el coche desde que sucede algo que obliga a frenar, nuestros ojos lo captan, y nuestro cerebro lo entiende y envía al pie la orden de pisar el freno) + DISTANCIA DE FRENADO (los metros desde que se comienza a pisar el freno hasta que el coche está parado por completo). 

ReacciónFrenado

Distancia de detención

Por tanto, el total no es un número fijo porque depende de muchos factores que, en la mayoría de situaciones, se multiplican hasta provocar auténtico peligro al volante. Éstos son sólo algunos:

 Humanos
Modifican la percepción del conductor: sueño, calor, alcohol en sangre, comida copiosa, fatiga, muchas horas conduciendo, edad avanzada…

 Técnicos
Estado o circunstancias del vehículo: velocidad, frenos antiguos, neumáticos demasiado desgastados, con exceso de carga…

 Climáticos
Afectan tanto a la persona como a la máquina: lluvia, niebla, nieve, conducir de noche, mala iluminación de la carretera..

 Del entorno
Factores ajenos al conductor y al coche: carretera en malas condiciones, suelo mojado o resbaladizo, conductor de delante… 

¡Imagina las infinitas combinaciones que se pueden hacer con todos ellos! Son miles las causas que pueden provocar falta de visibilidad o de adherencia, por no hablar del estado mental o físico tanto propio como del de delante, pero recuerda que, en caso de colisión, la culpa siempre será del de detrás por no respetar la distancia de seguridad.

Fuente: RACC

Fuente: RACC

Cómo medirla

El problema está en saber calcular ese mínimo de seguridad sin otra herramienta que el ojímetro. Así que aquí te dejo los dos trucos más fáciles:

El matemático: la regla del medio metro
Una cuenta muy fácil de sacar es que por cada km/h al que llevas, medio metro de separación es necesario. Si mantienes una velocidad constante te será rápido saberlo.

El atento: los dos segundos
Lo que se suele conocer como “la cuenta de la vieja” es en este caso observar cualquier punto fijo del entorno (un árbol, una señal, una farola…) y contar mentalmente: «un segundo, dos segundos». Si lo que tardas en decirlo coincide como mínimo, con el tiempo que pasa desde que el coche de delante lo pasa a que llegas tú, ¡enhorabuena, lo estás haciendo genial! Ten en cuenta que en condiciones adversas, como en carretera, con lluvia o de noche, hay que contar 3 en vez de 2.

Y si no la cumples…

No prestar atención al espacio que guardamos respecto al conductor de delante no sólo puede ser muy peligroso —es la causa de muchísimas de las muertes en carretera— sino que debes saber que, por poco que la olvides, puedes recibir una sanción. El incumplimiento de esta medida es según el código de conducción una infracción grave y se puede traducir en la pérdida de 4 puntos del carnet y hasta 200 € de multa. Así que… ¡ojo con ir pisando los talones a nadie! ????

Sobre el autor

María Pei

María Pei

Responsable de comunicación en Kukut Estudio. Aprobé el teórico a la primera, con cero fallos... ¡y estacionando nada más arrancar!

Deja un comentario