Al día Reglamento de circulación

¿Qué es una zona 30?

zona-30

Quizá hayas escuchado hablar bastante en las últimas horas sobre las zonas 30, ya que en Valencia acaba de entrar en vigor esta normativa para el anillo que envuelve el centro y el casco antiguo de la ciudad. Muchas personas desconocían la existencia de estas opciones viales porque en nuestro país son, todavía hoy, algo exclusivo en muy pocos municipios; sin embargo, no es precisamente una iniciativa reciente, ya que se aplicó por primera vez en la ciudad de Buxtehude (Alemania) en 1983. Desde entonces, son muchas las ciudades en América y Europa que han ido sumándose a esta garantía de seguridad. Pero… ¿qué es exactamente una zona 30 y con qué objetivos se crea?

Una zona 30 es un área delimitada cuya velocidad máxima permitida no es la habitual correspondiente a tramo urbano (50 km/h), sino un poquito menos. ¡Sí, lo has adivinado! En zona 30 puedes circular a 30 km/h como máximo. La extensión de su perímetro no es fija. Puede ir desde una sola calle o un conjunto de ellas, a un distrito concreto, o incluso a la totalidad de su callejero, una realidad que podemos ver ya en ciudades como Pontevedra, que decidió en el año 2010 reducir de forma tajante el ritmo de su tráfico rodado.

zona30

Zona 30 en Barcelona

Ahora viene lo más interesante: este pequeño gesto de moderación puede traducirse en enormes beneficios para todos, pero especialmente para los más vulnerables, que son ciclistas y peatones. Aminorar la velocidad conjunta no sólo reduce el número de accidentes de tráfico, sino que en el caso de que ocurran su gravedad es mucho menor. Un dato bastante llamativo asegura que la diferencia de 20 km/h menos reduce «la distancia de frenada de 53 a 36 metros y las posibilidades de morir en un atropello de un 45 % a un 5 %», según un informe de la Comisión Europea.

También aporta ventajas para el maltratado medio ambiente, pues el uso pausado de los vehículos disminuye las emisiones de CO2, lo que se traduce en que el aire que respiramos sea más puro. Como sabes, la polución en la ciudad no es sólo gaseosa, sino que también existe la contaminación acústica. Este exceso de ruidos también se ve controlado, debido a que un equilibrio entre el ritmo de circulación de peatones y conductores mejora la fluidez del tráfico, lo cual evita el exceso de atascos.

En definitiva, se trata de un cambio que aporta muchísimos beneficios a las zonas que lo aplican, sólo hace falta concienciar de su importancia para fomentar la convivencia de todas las opciones de transporte y con ello mejorar la sostenibilidad de nuestras ciudades… y la calidad de vida de sus ciudadanos, ¡nosotros!

Sobre el autor

María Pei

María Pei

Responsable de comunicación en Kukut Estudio. Aprobé el teórico a la primera, con cero fallos... ¡y estacionando nada más arrancar!

Deja un comentario